WASHINGTON, Estados Unidos.- Un veterano economista del Fondo Monetario Internacional renunció como protesta a lo que llamó el fracaso del FMI para evitar la crisis financiera mundial y la crisis de la zona euro, y acusó al prestamista mundial de ocultar información.
En una carta de renuncia, fechada el 18 de junio y dirigida al directorio del FMI y a personal de alto rango, Peter Doyle dijo que el fracaso a la hora de evitar tanto la crisis financiera mundial del 2009 como la crisis de la zona euro son "fallas de primer orden" y "en todo caso, se están volviendo profundamente arraigados".
Su carta ha sacado a la luz las crecientes tensiones dentro del FMI respecto a la credibilidad del Fondo, que muchos temen está amenazada por su papel en la crisis de la zona euro.
"Después de 20 años de servicio (al FMI), me siento avergonzado de tener cualquier tipo de relación con el Fondo”, escribió Doyle. También criticó la gran burocratización del organismo, "los extensos períodos de gestación y los prolongados procesos de toma de decisiones a nivel internacional que se precisan a la hora de atajar los desafíos globales". Por su experiencia, estas dilaciones demuestran la mala praxis del FMI.
El economista también apuntó que su dimisión no solo se debe a la "incompetencia" que ha demostrado el organismo en la vigilancia de la crisis global y de la zona del euro, sino también a las "notables dificultades que en esta crisis, como en otras, fueron bien identificadas de antemano, pero ocultadas aquí".
Entre estas fallas ubica la "aversión al riesgo analítico, las prioridades bilaterales y la influencia europea, unos factores cada vez más arraigados, en detrimento de las iniciativas propuestas para solucionarlos".
Para finalizar denuncia que la elección de los directores generales ha sido "un absoluto y evidente desastre". Doyle, jefe de división para Suecia, Dinamarca e Israel en el Departamento Europeo del FMI al momento de su renuncia, también acusó a los líderes del Fondo de estar "contaminados" por un proceso de selección que siempre garantiza que haya un europeo a cargo.
En especial se refiere a la selección de Christine Lagarde el año pasado, la primera mujer al frente del órgano multinacional. "Incluso la actual titular está manchada, ya que ni su género, integridad o ímpetu pueden compensar la ilegitimidad fundamental de su proceso de selección".
La credibilidad del FMI ha sufrido varios traspiés después la inusitada marcha de Rodrigo Rato en 2007, antes de terminar su mandato, y la de Dominique Strauss-Kahn, acusado de abusar sexualmente de una camarera de un hotel de Nueva York el año pasado. (Reuters)